A veces lloramos
~ Lunes, 03 de enero de 2005 ~
Artículo escrito el 2 de diciembre de 2000
Nunca llegaré a entender qué es lo que hace de Van Morrison alguien tan especial. Pero así es lo mágico: incompresible.
No encuentro razones si analizo, si busco letras geniales como las de Bob Dylan, alguna característica técnica en su voz, una originalidad innovadora en su música... No, eso no lo hay, así que no lo puedo encontrar. Pero si busco razones en los sentimientos, entonces sí, entonces no puedo más que asombrarme de cómo desde los primeros acordes de "Rough God Goes Riding" hay una musicalidad extrema que entronca conla música de la naturaleza, con los sonidos de la noche, los del viento o los del mar; sonidos que no sabemos por qué los amamos, y sin embargo... Luego llegan el resto de los instrumentos y, al final, la voz; y parece que cambia la atmósfera de habitación y que estoy en la penumbra de un bar, bebiendo whiskey como por recomendación médica, como si fuera un hospital para corazones sangrantes y ése el mejor tratamiento... aunque a mí nunca me haya gustado el whiskey.
Música curativa, eso es, y tal vez sea la razón del título del disco: "The Healing Game". Todas las canciones parecen pastillas del mismo frasco, variaciones sobre el mismo sentimiento; incluso armónicamente son parecidas y las similitudes llegan a los títulos: "The Healing Game", "Waiting Game"... Y este parecido se extiende a otras obras recientes: el disco del que estoy hablando enlaza perfectamente con "Back on the Top".
No sé, acaso "Back on the Top" es el disco tras la recuperación, el disco de la vuelta a la vida después de salir del hospital de corazones sangrantes, un poco más alegre, preocupado por el trabajo. Y es que Van Morrison sabe cuál es su trabajo y lo canta en la mejor de sus letras:
Even my friends,
Even my best friends
They don't know
That my job is searching
For the philosophers' stone
Tal vez las palabras no sean exactamente esas, pero así las recuerdo yo porque así veo a Van Marrison: como un alquimista que transforma todo lo que toca en oro, con una habilidad especial para hacer material precioso de las piedras vulgares, para convertir en bebedizos los recuerdos antiguos y hacer que curen dolores nuevos y viejos, para encender hogueras donde lo que arde es la rabia que nos causa esta vida y que esas hogueras transforman en energía provechosa, en calor para alejar el frío.
Como un mantra, ahí están sus canciones, con sus melodías tan parecidas y Georgie Fame haciendo los coros como un fiel especialmente escogido por el maestro, aunque Van Morrison sea un maestro que no quiere enseñar y que ya hace años hizo una declaración de principios tajante: "No master, no guru, no method". Pero tiene acólitos, extraños personajes que parece que han nacido para caer en su iglesia: el saxofonista Pee Wee Ellis, el guitarrista Ronnie Johnson o el contrabajista Alec Dankworth.
Precisamente el contrabajo de este último se transforma en un ser vivo en una de las canciones del maestro que no quiere serlo. Sólo conozco otro caso donde se haya dado el milagro de transmutar un instrumento musical en un ser que respira: la batería de "Un agujero en el cielo", canción de Esclarecidos. Este contrabajo vivo de Alec Dankworth, acompañado sólo de una pandereta y dando unas notas sencillas -quiero decir que no utiliza escalas extrañas, que no va a una
velocidad vertiginosa, ni emplea una técnica compleja y deslumbrante- hace una introducción que marca toda una canción del mismo título que este texto: "Sometimes we cry".
Porque a veces lloramos. Y en las canciones de Van Morrison esas lágrimas no son una debilidad que ocultar, un pozo de dolor que sólo trae cubos de males; él sabe que cuando lloramos nos estamos haciendo, nos quitamos pesos. Por eso las lágrimas pueden ser hermosas como son hermosas las tormentas.
Algo así viene a decir la canción: A veces vivimos, a veces morimos y a veces lloramos. Es nuestra naturaleza.
Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
Rock | Comentarios (7) | Referencias (0)
Comentarios
Es la primera vez que entro en este blog y mientras leía tu comentario en mi página, pensaba "lo que ponga Guillermo en una página tiene que ser interesante por cojones". No ha sido para menos, empiezo a leerte y ya me hablas de una de esas grandes canciones que te marcan. A mí me vino a la cabeza ese dueto que hizo con Tom Jones. La música de Van Morrisson es fascinante, su manera de cantar, los arreglos, los vientos, las armónicas... Definitivamente, su música ayuda a llenar esos instantes que a veces nos resultan absurdos. Un abrazo! Le añadiré en mi página, con su permiso!
Me encantó la frase "Por eso las lágrimas pueden ser hermosas como son hermosas las tormentas."
Creo que este será un nuevo blog para visitar.
Saludos!
Xavi: Me alegro de que le haya gustado :-) De Van Morrison seguro que escribo más otro día porque tengo que contar algo de "A Night in San Francisco", un disco que me engancha periódicamente. Ah, y más que mi permiso, tiene mi agradecimiento por añadirme a su página :-)
Alberto: A mí me pareció muy buena esa frase de tu blog que dice "Un libro es más que un conjunto de palabras o frases" :-)
mmm.. creo que ese mensaje de "un libro es mas que un conjunto de palabras o frases" iba dirijido a mi, no?
la cuestion es que no me llamo Alberto, me llamo Ayelen y soy una chica :S
Solo una pequeña confusion, no hay probelma.
Saludos
Aye: Disculpa por llamarte Alberto, mi dislexia me engañó con lo de Alibroabierto :-)
Llegué aquí a lomos de un pájaro mojado.
Me encanta Van Morrison...quiero saber más cosas de él, no deje de informarnos. Lo que le hace grande sin duda es su voz, no creo que exista otra igual.
GRANDE MORRISON. GRAN BLOG SEÑOR!!!!!!!
Vienes de buen sitio, Cloud. Encantado de que te guste :-)