Piratería musical
~ Jueves, 20 de enero de 2005 ~
Hoy el gran Burdon hace una interesante reflexión sobre la piratería a cuento de unas declaraciones de Aurora Beltrán sobre el tema. Cito a Aurora:
Es como si yo ahora compro un Picasso y abro un museo ¿no? Y me pongo a vender entradas. Es probable que tenga que pagar un canon porque esa obra la estoy utilizando para mi propio lucro ¿no? Pienso que, evidentemente, hay que poner un “canon”…
Yo pienso que, evidentemente, no. No lo sé, pero imagino que los museos, una vez que compran el cuadro, no tienen que volver a pagarle nada al pintor: ya han comprado el cuadro y es suyo. Lo que propone Aurora me parece una salvajada.
Todo esto la piratería creo que es muy complicado. Hay muchas cosas que comentar...
Para empezar, yo en principio estoy de acuerdo con el concepto de derechos de copia. Lo que ya no estoy tan de acuerdo es con que duren 50 años... o
95 como quiere Sir Cliff Richard. La razón para tener que pagar al autor de una canción es incentivar a que alguien se dedique a hacer nuevas canciones, porque si no se consiguiese dinero con eso, ¿de qué iban a vivir los autores?, ¿quién se iba a dedicar a hacer nuevas canciones? Bueno, tal vez, como dicen
en este artículo que han descubierto algunas investigaciones, la recompensa en los trabajos creativos es contraproducente porque la gente deja de hacerlo por el propio placer de hacerlo. Quién sabe, tal vez si muchos grandes músicos no ganasen tanta pasta y sólo hicieran las canciones que les apetece hacer, saldrían cosas mejores después de que empiecen a vender discos en grandes cantidades.
Pero supongamos que, como se cree popularmente, de verdad pagar a la gente hace que escriba más canciones. Pero si escribes una canción de éxito y puedes vivir el resto de tu vida de los
royalties que te proporciona, ¿para qué vas a escribir otra canción? Es más, ¿para qué van a esforzarse en escribirla tus hijos si pueden vivir de la que escribiste tú?
Como se ve, son argumentos y contrargumentos que yo mismo me hago, contradiciéndome, porque no tengo nada claro el asunto.
Yo no creo que las discográficas sean malas porque sí. No creo que con Internet vayan a desaparecer. Tienen su sitio, distinto al que tenían antes de que apareciese Internet. Probablemente convivan los grupos que se dan a conocer por el boca a boca, o el
mula a mula, con otros apoyados por grandes campañas de publicidad organizadas por las discográficas.
Aparte de la labor publicitaria, las discográficas también tienen un sitio en arriesgar su dinero en grabar discos de grupos desconocidos... incluso de conocidos, porque me temo que pierden más dinero cuando le graban un disco que fracasa a Mariah Carey que cuando graban a diez grupos que no tienen éxito: a ella le pagan mucho más (porque antes han sacado más, eso es cierto).
Sí, grabar discos con un sonido medio decente es ahora mucho más barato que hace años: es increíble lo que pueden hacer los ordenadores. Pero los ordenadores nunca van a sustituir un buen micro o una sala con una buena acústica y eso sigue costando mucho dinero.
(Por cierto, sobre lo de grabar grupos desconocidos, tampoco soy inocente y sé, porque
Quique González por ejemplo lo ha contado, que lo hacen poniendo como condición que los grupos renuncien a los futuros
royalties, que se quedan para perpetuidad la discográfica. Como decía Quique, en sus giras todos cobraban menos él.)
En cualquier caso, la industria tiene que cambiar. No se puede pretender seguir viviendo de revender las canciones de Elvis Presley una y otra vez.
Por otra parte, igual que no me creo eso que dicen los de la SGAE de que "la música se muere" (la industria no es la música, y mientras haya humanos habrá música), tampoco me creo esos que justifican la "piratería" diciendo que es acceso a la cultura. Creo que mucha gente compra discos por moda y no por cultura. Son una mezcla de bien cultural y bien de consumo.
Más cosas: Creo que no todo lo que se llama "piratería" es lo mismo. El top manta me parece muy distinto a compartir música por Internet sin ánimo de lucro. Sobre lo segundo me inclino a pensar últimamente que no es moralmente reprobable. Sobre el top manta no tengo dudas: es reprobable.
¿Por qué? Para empezar porque es economía sumergida, libre de impuestos y explotando a personas. No quiero meterme con el tema de la inmigración (creo que sería mucho mejor -para ellos y para nosotros- que no tuvieran que vivir al margen de la ley), pero me parece totalmente injusto que los que ganan de verdad dinero con ese tráfico -los jefes- lo hagan a base de competencia desleal: ellos no gastan en publicidad ni en estudios de grabación, ni pagan impuestos mientras que se aprovechan de los que yo sí pago.
Lo de bajarse discos por Internet sin ánimo de lucro lo veo distinto. Para empezar porque no es "robar" como dicen las discográficas (o la SGAE, porque es curioso que en Estados Unidos en esta batalla los cabecillas sean la RIAA, asociación de discográficas, y aquí en España sea la SGAE, asociación de autores). Como muy bien afirma
Jeff Tweedy, líder de
Wilco, "
la música no es una barra de pan". ¿A cuento de qué viene esta comparación? Muy simple: si tú tienes una barra de pan y yo te la cojo, tú dejas de tener la barra de pan; en cambio, si tú tienes una canción en tu disco duro y yo te la cojo... ¡tú la sigues teniendo!
Jeff debe saber de qué habla: después de que los echaran de su discográfica pusieron su disco en Internet para que se lo bajase quien quisiera gratis. Su siguiente disco debutó en las listas más alto que ninguno de los anteriores...
Es complicado todo esto. Yo decidí durante años no comprar discos, simplemente porque no me gusta acumular. Hay tanta música buena, que iba a la biblioteca, cogía un par de CDs que me gustasen, y los escuchaba esa semana, junto con la música que ya tenía y con la radio. Luego empezó a ser posible copiar los CDs de la biblioteca. Y después apareció Napster. Pero, sin embargo, justo por esa época volví a comprar discos. Leyendo libros de economía empecé a ver el precio no sólo como algo que a mí me costaba, sino como un indicador que se utiliza para producir. Es decir, que si se venden muchos discos de
Azúcar Moreno, por poner a alguien que no me gusta, y pocos de Quique González, las discográficas iban a sacar más discos como el de Azúcar Moreno. Y yo no quería que eso ocurriera.
Luego Quique sacó su famosa carta de "
Peleando a la contra". Dio portazo a las discográficas y puso una cuenta a disposición de quien quisiese subencionarle. Y yo lo hice. Porque lo que han hecho las canciones de Quique por mí no se paga con dinero.
Sin embargo, me alegro de que siga sacando discos tradicionales -por su propia cuenta- y que no sólo cuelgue canciones en Internet. Ahora ya no ingreso en su cuenta sino que compro sus discos. Alguno, hasta cuatro veces. Para regalar, lógicamente: no soy tan fan como para tener cuatro copias :-)
Pero el propio Quique González, que tanto odia a las discográficas, no parecía estar muy de acuerdo con que se copiasen sus grabaciones por Internet, o al menos me dio esa impresión de un mensaje que dejó en su foro. Sin embargo, hace poco declaró que "
compartir [música] es vivir".
Y aquí estamos. ¿Cuál es el futuro de la industria de la música? Ni idea. ¿Esto que llaman piratería será mañana legal? Ni idea tampoco. Pero si alguien ha llegado hasta aquí creyendo que yo iba a adivinar el futuro, está muy equivocado... Yo sólo quería reflexionar en alto.
Ahora agradeceré cualquier comentario que me hagan.
Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
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Comentarios
Muy interesantes puntos de vista... como músico lo único que puedo opinar es que creo que somos nosotros los que tenemos que tomar las riendas de nuestra producción, en lugar de dejar la pasta en manos de quienes han convertido a la industria discográfica en lo que es actualmente... pero ese es otro punto oscuro... vaya enredo, no?
Yo creo que eso pensó Quique González. Pero también he visto por algunas declaraciones que ha hecho que hay cosas que no le gustan de ser su propia discográfica. Como músico, él lo que quiere es hacer música y no ser un hombre de negocios.
En cualquier caso, eso nos pasa a todos: que hay partes de nuestro trabajo que no nos gustan. Quique de todas formas parece que prefiere estar como está ahora.
Guille, desde luego eres igual de fan de Quique Gónzales como yo lo soy de Josele Santiago, jeje.
Buenas reflexiones en alto, estoy de acuerdo prácticamente en todo. Pero hay algo que si me gustaría comentar, el tema de los artistas que siguen escribiendo, pero ya por dinero. Me he fijado que la gran mayoría de las obras maestras de los artistas suelen ser su disco de debut, o sus primeros discos. Suele pasar que cuando son jóvenes y tienen tantas cosas que decir, que acaban soltándolo en forma de canciones, en bellísimas canciones, suelen ser tan buenas porque realmente lo sienten así, tienen esa necesidad de hacerlas. Luego con el paso del tiempo veo que se acostumbran a ir escribiendo letras, pero sin la misma pasión, lo convierten en un oficio, dejando de ser componer aquellas piezas maestras.
En fin, ya lo dijo la bruja avería, el copyright es el enemigo del siglo XXI.
Yo soy fan fatal :-)
Sobre los artistas haciendo casi siempre cuando son jóvenes su mejor disco, es verdad. Probablemente ocurra en especial en el pop (entendido en sentido amplio, es decir, incluyendo al rock) por eso de que es una música joven... Aunque algunos ya somos un poco carrozas ;-)
Pero hay que recordar que un músico que yo sé que te gusta tanto como a mí, Kiko Veneno, hizo su mejor disco cuando ya estaba talludito. Voy a ver si publico algo que escribí sobre ese disco.
Me ha dado por entrar en la web de Kiko Veneno, que me parece que últimamente está viviendo un resurgimiento, y me he encontrado con estas reflexiones que vienen muy a cuento de esto de la creatividad y la recompensa que estamos hablando. Dice Kiko: "Pregunta al aire: ¿Qué está pasando hoy con las canciones? Pues, a bote pronto, lo mismo que con el fútbol, que dan tanto dinero que ya casi no hay placer ni comunicación, sólo cuenta el triunfo [...]".
Tan sólo creo que no estoy de acuerdo con tu razonamiento en una sola cosa: pagar al músico es pago por su trabajo. Si es un buen compositor y le promocionan de manera adecuada ganará más que otros. Y comparativamente los buenos músicos no ganan tanto como los mejores en otras profesiones (cineastas, empresarios, diseñadores. No son tantos los que venden cientos de miles de copias. De hecho el artista es el que menos gana en todo, automáticamente al firmar el contrato pierde al menos el 50% de sus derechos de autor "en pro de la promoción" que no siempre se produce correctamente.
tan sólo eso.
E, yo no tengo claro nada, pero claro que me parece injusto que el músico sea el que menos recibe por su trabajo. Pero precisamente porque pocos son los que viven de venta de discos (tiene que ser masiva y se cuentan con los dedos de la mano) y muchos más los que viven de los directos, que tal vez el modelo de negocio existente en la actualidad no sea el más adecuado; incluso algunos músicos lo piensan.
A mí me gustaría tener la receta mágica de lo más justo para todos, pero todavía no he dado con ella... :-)
Gracias por la aportación.
No estoy de acuerdo en eso de que los artistas componen sus mejores obras en su disco debut por el supuesto de que en esa etapa creativa se tiene mejor intención, o menos oficio y más ganas de hacer las cosas, o lo que se quiera argumentar al respecto. Podemos poner algunos ejemplos emblemáticos de artistas consagrados cuyo avance con el paso de los años es más que notable: el primero el caso de Los Beatles, hablando del reino del Pop queda clara su relevancia, y sus últimos discos son verdaderas obras maestras, reflejo del enorme desarrollo evolutivo en el que se habian visto inmersos. Otro ejemplo claro de un artista que se hace mejor conforme le pasan los años es el maestro Paco de Lucía. A eso se le llama sencillamente oficio y no tiene nada en contra de la inspiración, o de la autenticidad, yo creo que, como en el caso de los vinos, hay que saber escoger al artista de nuestra predilección, si es bueno perdurará, si no, lo más probable es que su disco acabe siendo regalado en los supermercados con la compra de un frasco de consomé de pollo.
Quizás nos hemos pasado con lo del disco debut, sí. Pero también hay otro fenómeno que se superpone: que cuando escuchas un sonido por primera vez te impresiona más que luego. De hecho a mí a veces me pasa que conozco a un grupo por un disco que todo el mundo reconoce que es de los mejores, pero como para mí fue su encuentro con ese sonido, es especial.
En fin, que no sé si es más difícil teorizar sobre el arte (diciendo algo coherente) o sobre economía :-)