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Escritos sobre música

El nombre de la rosa

~ Lunes, 31 de enero de 2005 ~

No, a pesar del título, esta entrada no va a hablar sobre la novela de Umberto Eco ni sobre la película que se hizo sobre ella; entre otras cosas, porque la leí y la vi, respectivamente, hace tanto tiempo que casi no recuerdo nada sobre ellas, aunque igual hablan en cierto modo de lo que voy a hablar, porque Guillermo de Ockam pertenecía al nominalismo, ¿no?... Es igual, simplemente que estoy leyendo un libro mucho más ligero, "Salsa. El orgullo del Barrio", de Enrique Romero, y al encontrarme con sus disquisiciones sobre lo que es salsa y lo que no, me ha venido a la cabeza ese famoso fragmento del "Romeo y Julieta" de Shakespare:


What's in a name? that which we call a rose
By any other name would smell as sweet


Yo había oído hace tiempo de boca de músicos cubanos que eso que se llama salsa era en realidad música cubana; algunos incluso decían que era un nombre utilizado para ocultar su origen cubano y usurparle un trozo de gloria a la isla. Enrique Romero dice que ahora ya incluso los músicos cubanos admiten que la salsa es otra cosa, en concreto un movimiento socio-cultural -y no un ritmo- urbano, creado por los inmigrantes del Caribe en Nueva York, basándose en los ritmos de Cuba y Puerto Rico. Antecedentes de la salsa en los Estados Unidos son la rumba (nombre estadounidense para la música de Machín y Xavier Cugat, que en realidad era conga y guaracha), el cubop o jazz afrocubano, el mambo, el cha-cha-chá, la pachanga (de 1960 a 1964) y el boogaloo (en el que se mezclaron influencias del rock'n'roll y soul y tuvo sus días de gloria de 1965 al 69, hasta que apareció la salsa).

La salsa es caracterizada por Enrique Romero como un movimiento de raíces urbanas en la que los latinos de Nueva York presentaban cara al sistema. Hay incluso en el libro una cierta idealización del mundo de la delincuencia; en muchos aspectos, recuerda a las historias del tango, con los malevos siendo los héroes. Aunque hace años que escucho sin mucho criterio eso que se llama salsa, no había visto yo ese acento reivindicativo y social; pero al leer el libro me puse a escuchar algunas cosas, como por ejemplo a la Fania con "Por eso yo canto salsa", y resulta evidente.

Enrique Romero escribe de manera apasionada, y de la misma manera que proclama sin lugar a dudas que la salsa no es la música cubana tradicional, tampoco admite que se la confunda con lo que él llama pop latino y bakalao caribeño. Sus palabras no dejan lugar a dudas:


El devenir de la salsa hacia intereses tan ajenos a sus orígenes [...] ha desembocado en dos tendencias musicales de temas efímeros que, llamándose salsa de forma oportunista, no son otra cosa que pop latino y bakalao caribeño. El primero [...] constituido por baladas de tradición española, con percusión y glamour latinos, cursis canciones de amor con bongó. El segundo, constituido por temas obscenos y zoológicos de la tradición merenguera dominicana, temas cursis y chabacanos arropados por un bombo repetitivo y frenético. Estas dos tendencias compungen el alma de los melómanos exigentes, aturden el oído de los oyentes decentes y producen artrosis en los bailadores de paso bravo.


La verdad es que es un placer leer un libro tan combativo, pero me hace gracia pensar que parecen palabras de un heavy-de-toda-la-vida despreciando el pop o de un amante de la música clásica despreciando el rock'n'roll. Pero Enrique Romero dice que no tiene nada en contra de esos géneros que denuesta en el párrafo anterior, sino que:


La contrariedad de los salseros con estas dos expresiones musicales no es por su existencia, faltaría más, sino por el hecho de llamarlas salsa, pues al usurpar ese título nos autoriza y conmina a desenmascarar su farsa. Cuando estos géneros asuman su esencialidad y se llamen como lo que son (pop latino y bakalao caribeño), obtendrán nuestra tregua definitiva. Nuestro desprecio seguirá intacto, pero ya no tendremos motivos para luchar por rescatar el honor de nuestra expresión.


Yo he oído a seguidores de Iron Maiden decir exactamente lo mismo de la música de Europe, allá en los 80.

Y en definitiva, la mala música seguirá siendo mala música la llamen como la llamen y la buena, buena, como la rosa seguiría oliendo igual de dulce la llamen como la llamen; entonces ¿por qué tanto encono por un nombre?

Tal vez porque no nos vale que las palabras signifiquen cualquier cosa. El lenguaje humano no tiene que ser exacto como el de las matemáticas, pero necesita acotar unos ciertos límites para los términos, porque si no, las palabras no tendrían valor. Y lo tienen, ¿verdad? Imagino que sí; en caso contrario yo no estaría escribiendo esto ahora y tú, lector, no lo estarías leyendo ni estarías entendiendo nada de lo que digo.

Así que hace bien Enrique Romero luchando por intentar acotar el nombre de salsa, por más que para la mayoría de la gente que sólo escucha pop o rock, Marc Anthony -pop latino según Enrique Romero- será salsa igual que Eddie Palmieri. Pero aunque mal empleado, el término en su acepción general y degenerada sirve al menos para entendernos, para saber que si alguien hace "salsa" se va a parecer más a Eddie Palmieri que a Elvis Costello (espero que Costello todavía no haya sacado en uno de esos 4 o 5 discos que saca al año alguno de "Costello en su salsa" como Andy y Lucas).

Lo más gracioso es que este problema de los nombres me lo he encontrado yo al poner las categorías para este blog. Podría optar por no utilizarlas, pero me parece interesante por si llega alguien aquí que quiere leer sobre ciertos estilos y otros no le interesan. Voy a utilizar categorías muy amplias y no voy a ser en absoluto estricto, porque creo en primer lugar que la música de un artista es, al final, suya. Los seres humanos estamos preparados para ver diferencias y parecidos: a los occidentales todos los orientales nos parecen iguales cuando no conocemos ninguno en profundidad, pero somos perfectamente capaces de diferenciar a dos hermanos blancos, morenos y de ojos castaños si son cercanos a nosotros. Así ocurre con la música, que para el que desconoce un estilo todos los artistas que lo practican son iguales pero, en cambio, no puede admitir que se llame con una etiqueta a otro que practica una variedad del estilo con el que está familiarizado, ni puede admitir que cierto bluesman hace música muy similar a otro bluesman porque él, que los conoce muy bien, puede ver sin problemas las tremendas diferencias entre ellos.

En definitiva, que de momento va haber aquí estas categorías:

- Latina: Música cantada en español o portugués y de origen iberoamericano, como bossa nova, fado, son, tango, bolero y, por supuesto, salsa.

- Flamenquillo: Música de origen flamenco, como el flamenco puro (de eso poco), el flamenco joven o los hijos de Kiko Veneno.

- Rock: Música de origen anglosajón con fuerte presencia de guitarras... o no. Por supuesto, esto incluye al rock en español, aún cuando sea como el de los Rodríguez, que tiene indudablemente influencias latinas pero para mí es más rock que otra cosa.

- Pop: Pues como el rock pero con menos guitarras... o menos actitud rockera. O algo.

Como se puede ver, no tengo muy claras las diferencias. En cualquier caso, para mí toda la música que me gusta suena tan bien como bien huelen las son rosas. Y -como diría Quique González- todo lo demás no importa.

Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
Latina | Comentarios (0) | Referencias (0)

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