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Escritos sobre música

La Supersónica

~ Sábado, 28 de mayo de 2005 ~

Crónica del Concierto de Quique González en el Parque del Piles de Gijón.
27/May/2005



No se puede ser un pureta y pretender ir cenado al concierto de Quique a las 10, después de salir de trabajar a las 8:30, porque luego pasa lo que pasa: que cuando llegas al Parque del Piles hay 100 personas delante de ti en la cola, y cuando entras, no te queda más remedio que ponerte a un lado, en la parte que está un poco más alta, para que tu hermana pueda ver. Y si encima estás cansado y no tienes ganas de pensar -vas a un concierto de rock, ¡qué leches!, ya está bien de pensar-, te pones justo a la derecha del escenario, de tal forma que tienes el peor ángulo de visión posible para intentar cazar los acordes que interpreta Quique, que se agacha demasiado y te lo tapa el público, cuando no te da directamente en la cara una luz roja reflejada en los
espejos del fondo.

Pero a veces no importa que los pequeños detalles no salgan como habías planeado, cuando todo el resto sale mejor de lo que te atrevías a soñar... Porque a eso de las 10 y cuarto salen los Taxidrivers -así dijo Quique: "Somos los Taxidrivers", no "Quique y los Taxidrivers"- y atacan "Kid Chocolate" con la misma fuerza que si estuvieran tocando para 50.000 personas en vez de 500, y por primera vez ves claro que hay esa posibilidad, que tendría sentido, que incluso las canciones más intimistas, como "Kamikazes enamorados", pueden sonar como un tiro, llevadas por el bajo vibrante de Jacob y la batería de la bestia de Tony.

Hubieses deseado que la primera vez que ves a Quique con banda en la guitarra hubiera estado Carlos Raya, pero eso es un pequeño detalle, como el sonido demasiado agudo, chillón por momentos, del instrumento de David Gwynn, quien, por lo demás, lo bordó y lo disfrutó, levantando las cejas bajo su gorra de escocés, mascando chicle como un auténtico mafioso de los que le gustan a Quique. Cualquier pequeño defecto en el sonido durante la primera parte es olvidable al lado de dos solos perfectos: el de "Hotel Los Ángeles" seguido por el de "Pequeño Rock'n'Roll". Cuando esa canción, que en disco nunca te ha llegado a convencer, se convierte en una obra maestra ejecuta en vivo, delante de ti, todo lo demás no importa.

Estáis allí, a un lado de la pista, tú y tu hermana, alucinando tanto con Quique haciendo de rockero como con el público, que recibe cada canción como si hubiera sido un single de los que suenan sin cesar en las radios, cuando en realidad faltaron casi todos: "Personal", "Cuando éramos reyes", "Torres de Manhattan", "Calles de Madrid", ni siquiera sonó "La ciudad del viento". Detrás de aquellas cabezas, recordáis cuando visteis a Carlos y Quique en el Albéniz, sentados tranquilamente en una mesa, tal vez de los cuatro que estabais en aquel café expresamente para verlos a ellos, cuando "Salitre 48" acababa de salir y todavía no lo habíais escuchado, y alucináis con esa gente variopinta que se sabe las canciones casi -pero sólo casi- tan bien como vosotros. ¡Qué distinto este público con respecto al del concierto de La Felguera! O puede que no: puede que muchos de ellos fuesen los mismos, pero el sonido de la banda invita a gritar las canciones, igual que las gritas tú, amparándote en los muchos decibelios, tal vez excesivos para tus maltrechos oídos, pero que permiten tapar cómo desafinas, excepto en esos momentos en los que Quique cambia la entonación de una melodía y tu pobre voz de cuervo se queda sonando sola...

La voz, la de Quique, fue precisamente de lo que mejor sonó en el concierto: en todo momento clara y potente, desmintiendo el comentario de Juan Puchades en la crónica del Efe Eme del mes pasado, esa en la que decía que tenía una voz cansada no muy adecuada para canciones potentes; esa voz puede arrastrar cuando sale desgarrada del alma, apretada a unas letras que mejoran en directo, con pequeños detalles, con un poema de Bukowski que habla de un poema de Rimbaud...

Esa voz sólo canta durante la primera hora y media. Suena una canción tras otra -"Justin y Britney", "Alhajita", "Pájaros mojados" (sin cejilla), "Me agarraste" (sin Drexler pero con cejilla en el segundo traste), "Salitre" (con David utilizando una cejilla en el primer traste), "73" (que sonó muy bien, excepto el final, un barullo tremendo que definitivamente hizo que a partir de ese momento dejases de oír por encima de los 10.000Hz...), "Suave es la noche" como si fuera de "La noche americana"- y Quique no dice nada entre ellas; pero, al contrario que en La Felguera, eso no deja al público frío, porque sois arrastrados con el sonido brutal de La Supersónica.

Cuando según tu reloj faltaban veinte minutos para las doce, y después de un "Y los conserjes de noche" con armónica tremendo, los Taxidrivers se despidieron. Al poco volvió Quique en solitario, para interpretar al piano "Hotel solitarios" (con el público coreando el "Tener encaje sin perder empaque") y "Dos tickets". Luego cogió la acústica y la
armónica y, atendiendo una de las peticiones que volaban desde el lado del público, se puso a tocar "Se nos iba la vida". Pero en una de las estrofas ("estaré consiguiendo sentirme yo mismo") se atascó, paró y la retomó... para volver a atascarse. Pidió disculpas, alegando que llevaba mucho tiempo sin tocarla, y cuando creías que ya no la iba a intentar, volvió a arrancarse y consiguió hacerla de un tirón, con la gente cantando lo de "Y el amor es la moneda / que dejamos siendo niños [pero Quique cantó "chicos"] / en la vía del tren"... Por supuesto, sólo un pobre de espíritu puede considerar esa forma fragmentaria de interpretar la canción un fallo: la emoción final fue así mucho mayor.Eso sí, tú, egocéntrico como siempre, estabas pensando: "Esto no pasaría si tuviese mi libro de acordes"... ;-)

Quique llamó de nuevo a escena a los Taxidrivers y tal vez fue ese momento cuando tocaron un "Te lo dije" de ritmo endiablado que te hizo ponerte a bailar, y a dar palmas a contratiempo como su pulso pedía, aunque el resto del público parecía que no estaba por la labor. Lo pasaste como un indio, a pesar de que no te acaba de convencer cómo resuelven la armonía, en especial el bajo, en las estrofas: ya te pasó en la versión del CD que acompaña a "La noche americana". Pero hacía tiempo que no oías un solo de batería de rock como el que se marcó Tony, que luego le pasó el testigo a Jacob.

Sonaron más temas y se despidieron, para luego volver ("Con un público así, ¿cómo no íbamos a tocar más canciones") y hacer un "Aunque tú no lo sepas" que tenía el mismo ritmo que en "Pájaros mojados". Como así a ti no te gusta -ya estás viejo para engañarte-, aunque en directo gana con la participación de la gente, te sentaste un rato en los asientos del fondo. Pensabas, viendo desde aquella tapicería desgastada a Tony Jurado con sus "hot rods", que es un gran batería de rock, pero alguien le debería enseñar a tocar suave cuando la canción lo requiere: parece que a las auténticas bestias no se las puede amaestrar, qué se le va a hacer.

Ahora ya no recuerdas qué más tocaron, cuándo fue "Vidas cruzadas" y cuándo una muy buena versión de "Día de Feria" ("La gente en las colas / sólo se pregunta: / «¿Ganará Fernando el domingo?»"), si fue con "Backstage" que se despidieron definitivamente, tras otro nuevo barullo en el que David Gwynn hacía ruidos tocando las cuerdas de la guitarra en el clavijero, si justo antes hicieron una potente interpretación de "El campeón", que Quique presentó diciendo algo de "azul" que no llegaste a entender (¿"Esta canción va sobre un casco azul"? No puede ser)... Sí sabes que antes hicieron una interpretación mejor que la del disco de "Miss Camiseta Mojada", y tú bajaste a ver si podías observar ese acorde de la estrofa que no tienes claro y que allí parecía un C# cuando en el disco suena claramente en C. En esa canción se sentó a la la batería el roadie porque, según Quique, además de ser un excelente batería que había tocado el día anterior en Almería y al que Quique había retado a tocar esta noche para ver si era capaz, esa canción habla de una chica que no le trae buenos recuerdos a Tony Jurado. Por cierto, que Tony debe tener un club de fans, a juzgar por los gritos que se oían: sólo su nombre fue coreado además del de Quique.

De Edu no se ha comentado nada en esta desordenada crónica porque tú no lo veías, te lo tapaban las pantallas, y tampoco notaste mucho su presencia, excepto en el pizzicato de "Salitre", en su buena interpretación con la guitarra en "Hotel Los Ángeles" (donde rompió una cuerda) y en el tremendo violín de la no menos tremenda versión que se marcaron de "Polvo en el aire", con Quique empezando con la acústica para que luego se le uniese toda la poderosa banda de taxistas.

Igual que todos llevaban la misma camiseta negra con el taxi amarillo -excepto Tony Jacob, con una blanca que en la que te pareció ver una foto de Lou Reed-, todos -Jacob incluido- exhibían unas agradecidas sonrisas cuando se pasaron los brazos por los hombros para despedirse entre aplausos de un público muy satisfecho. Fue increíble: tal vez tocaron más tiempo en los bises que en la primera parte del concierto, y así todo hubo muchas canciones que podrían haber sonado ("Días que se escapan", "Rompeolas", "Ayer quemé mi casa"... ¡tantas!), que podrían dar para un concierto totalmente distinto. Estás seguro de que si alguien fue al concierto sin ser un gran fan de Quique, salió de allí convencido de que es muy grande.

Después, la desbandada. En la sección de merchadising andaban escasos de camisetas de la talla mediana y la chica que atendía no era Rebeca... o tu memoria para las caras es muy mala.

Afuera hacía mucho calor para ser una noche de mayo en Gijón. Después de dejar a tu hermana en casa, llegas a la tuya y notas en los oídos los restos de la supersónica: son heridas en los tímpanos pero de una muy dulce batalla.

Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
Rock | Comentarios (8) | Referencias (0)

Comentarios

Lara ~ 28-05-2005 11:08:12 #

Hola,

El concierto fue una pasada total, la verdad. Me encantó y tenía muchas ganas de ver a Quique en acción. He leido tu cronica y solo he visto un fallo: Tony llevaba una camisa con corbata y Jacob es el que llevaba la camiseta de lou reed xD aunque luego se cambiaron todos (menos Jacob) y se pusieron la negra de los taxis.

Genial, tu critica!

Guillermo Hoardings ~ 28-05-2005 11:43:51 #

Gracias por la corrección, Lara. Ya está arreglado.

Sergio ~ 28-05-2005 15:06:37 #

Hola,

yo fui a concierto de Quique hace unos días también (estoy preparando (aún) el comentario), y por lo que cuentas el setlist es bastante parecido. Así que, fenomenal :-)

Salud,

Guillermo Hoardings ~ 29-05-2005 23:43:50 #

Sergio: A ver si escribes ese comentario, que a muchos nos gustan leer crónicas de los conciertos de Quique.

Por cierto, tengo pendiente recoger el testigo que me pasaste. Un día de estos lo hago.

Yo Misma ~ 30-05-2005 11:14:28 #

Tuvo que ser genial! Cuando tocaron en Madrid me quedé sin verlos, pero este sábado tocan de nuevo y pienso ir como sea, esperemos que suene tan bien como en tu critica :)

Eva ~ 31-05-2005 11:07:44 #

Ya sabía yo que te iba a gustar mucho ;-) Ayer en Popular Tv hicieron una mini entrevista reportaje a Quique y me acordé de tí. Por cierto, en el video al final, en el espejo me pareció que ponía mi nombre. ¿Estaré predestinada a que me guste la música de este hombre?.

Guillermo Hoardings ~ 31-05-2005 23:23:16 #

"Tú misma": Seguro que lo pasas bien.

Eva: Sí, es verdad, al final del vídeo de "Vidas cruzadas" escriben tu nombre. Te está queriendo decir algo :-)

ALBERTO AESHIRA ~ 04-12-2006 15:33:04 #

Tony eres el amo!! soy de algeciras al igual que tony y dicen q soy como ha dicho este señor, igual de animal q es, pues si y q, me siento super orgulloso de ello. Eres mi idolo TONY!! ARRIBA LOS SHALOM!!

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