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Escritos sobre música

La belleza

~ Domingo, 22 de enero de 2006 ~

«Contempla la belleza sin ánimo de poseerla». Creo que es algo así un dicho zen que me parece que leí a José Antonio Marina. Me he acordado de él, mientras ponía la ropa a tender y escuchaba otra vez «El adiós del soldado» cantado por María Teresa Vera.

La belleza, no sé por qué: es una historia tan romántica, en el sentido Corín Tellado del término, que el cerebro que se supone que tengo no debería considerarla digna de atención. Y sin embargo, algo la salva. Tal vez ese ritmo —¿una habanera?— de la guitarra, tal vez esas dos voces, tal vez el cambio de tono en medio de la estrofa, tal vez las palabras: «el oriente», «el alba», «lucero», «tambores y cornetas»... No sé qué es, pero quiero que sea mía, quiero ser esas dos voces que cantan, quiero ser quien toca la guitarra, quiero ser la melodía. Siento el ánimo de posesión tan fuerte como el hambre.


«Adiós, adiós, lucero de mis noches»,
dijo un soldado, al pie de una ventana;
«Me voy, pero no llores, alma mía,
que volveré mañana.»

Ya se asoma la estrella de la Aurora;
ya de divisa por el Oriente el alba;
en el cuartel, tambores y cornetas,
están tocando diana.

Horas después, cuando la negra noche
cubrió de luto el campo de batalla,
a la luz de un tiva, pálido y triste,
un joven expiraba.

Alguna cosa veía el centinela
que al sentirse morir dijo en voz baja,
soltó el fusil, luego cerró los ojos
y se enjugó una lágrima.

Hoy cuenta por doquier toda la gente
que cuando asoma por el Oriente el alba,
y en el cuartel tambores y cornetas
están tocando diana,

se ve vagar la misteriosa sombra
que se detiene al pie de una ventana
y murmura: «No llores alma mía,
que volveré mañana».

Descubrí la canción al final de «Lugares comunes», película que llevaba tiempo deseando ver. Leer el principio de esta entrada de «Un lugar en el mundo» me lo recordó. No la leí entera —lo he hecho ahora y es muy buena— porque prefiero no tener prejuicios. Sólo sabía que el tema podía interesarme. Y lo ha hecho, vaya si lo ha hecho, aunque en estos momentos sea muy crítico con la tesis de la película, que —si no la he entendido mal— es que la lucidez significa entender que nada tiene sentido, que todo es incierto. Eso he creído yo alguna vez, pero la misma incertidumbre me lleva a dudar de esa visión.

En cualquier caso, aquí escribo sobre música y la película sólo tiene tres canciones, pero muy bellas. Las otras dos son de Agustín Lara, interpretadas por él mismo. Eso me ha llevado a culturizarme y buscar las fuentes. He encontrado un disco en el que canta sus canciones con una melancolía que no se encuentra en las interpretecionas de mariachis clásicas y que están muy lejos de la tuna, que tanto daño le ha hecho a su repertorio. A veces hay que cantar las canciones en grupo, pero estas son tan buenas que también admiten —y a mí gusta muchísimo más— una interpretación intimista.

Así estoy, contemplando la belleza e intentando luchar contra el deseo de poseerla. Es difícil.

Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
Latina | Comentarios (7) | Referencias (1)

Comentarios

Guillermo Hoardings ~ 22-01-2006 13:03:50 #

Sigo dándole vueltas en la cabeza a la canción y a la película y tengo que apuntar una razón más: la relación entre ambas, evidente y sutil al mismo tiempo. La película cuenta un adiós y una historia de amor, y «lucero», esa palabra que aparece dos veces en la letra, juega un papel muy importante en la reflexión sobre la lucidez.

Había copiado todo la parrafada que hace el protagonista, pero lo perdí al pulsar el botón que no era. Tal vez sea mejor así: no hay nada como escucharlo en la voz de Federico Luppi.

vega ~ 22-01-2006 21:13:41 #

y quien había en la ventana de enfrente??? :P
no he visto "lugares comunes" el amigo con quien suelo ir al cine está en parís, así q tengo muchas lagunas cinematográficas ultimamente, pero la apunto en la lista...

Guillermo Hoardings ~ 22-01-2006 22:08:05 #

En la ventana estaba la mujer de negros pensamientos cuyos labios tiemblan cuando le regalan una rosa blanca. O al menos así me la imagino yo recordando «El canto del gallo», que es otra forma de tocar diana ;-)

sirenita-2 ~ 22-01-2006 23:22:16 #

No conozco la canción. En la película me dormí. Me temo que soy un bicho sin sensibilidad.

Estas hecho todo un amo de casa. Voy a tener que invitarte a que vengas a la mía y la pongas en orden. Me hace falta. Te pondría hasta a Martirio, con tal de que pasaras la aspiradora :-D

Guillermo Hoardings ~ 23-01-2006 20:59:26 #

Eva: Me parece que no vas a tener suerte con lo de la casa: El problema es que con el aspirador no se oye la música, que es lo único que salva las odiosas tareas caseras ;-)

vega ~ 02-02-2006 15:44:55 #

nunca había pensado en la canción de radio futura de ese modo... más bien en siestas de verano y ese calor extraño de cuando llevas muchas horas seguidas sin dormir...

yo paso el aspirador con los auriculares puestos, como idea para un posible acuerdo con sirenita-eva :P

Guillermo Hoardings ~ 02-02-2006 22:19:38 #

Chsss, no des ideas ;-)

Además, lo de los auriculares no funciona porque habría que ponerlos a un volumen brutal (citando a Barón Rojo) y ya no están mis maltrechos oídos para malos tratos...

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