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Escritos sobre música

Réquiem por un oficio

~ Jueves, 14 de septiembre de 2006 ~


¿Y ha de morir contigo el mundo mago
donde guarda el recuerdo
los hálitos más puros de la vida,
la blanca sombra del amor primero,

la voz que fue a tu corazón [...]?


Antonio Machado



Sí, ya sé que empezar con un poema que habla de «la blanca sombra del amor primero» es un poco fuerte para estos tiempos tan cínicos, pero no sé por qué razón llevo varios días con los versos en la cabeza y hoy no he podido evitar volver a recordarlos cuando me enteré de la noticia.

Y es extraño, porque hace una semana estuve allí y tuve un presentimiento pero lo desestimé: de ser como yo creía, lo hubieran avisado en el escaparate. Tenía un poco de tiempo que perder y, sabiendo que estaban con unas rebajas del 20 y el 30% en los discos, fui a comprar algo. Miré todas las estanterías, sin ver nada que me atrajese de verdad, y al final, más que nada porque había estado un cuarto de hora rondando por allí, me compré el «Afrodisia 3», que ya tenía bajado de hace tiempo y del que hablé aquí. Al pagar, el dependiente me dijo: «Gracias», y no me pareció el típico «Gracias» de los dependientes educados: sentí una carga emocional añadida. Fue entonces cuando pensé que esas extrañas rebajas igual eran porque cerraban la tienda, pero no vi el clásico «Liquidación por cierre» y lo descarté.

Hoy un amigo me ha llamado y me lo ha dicho: «Han cerrado Discoteca», y aunque a estas alturas ya no debería sorprenderme, otra vez me ha ocurrido: fue como oír una de las puertas de mi juventud cerrarse. Sí, muchas veces estuve allí buscando un disco de AC/DC, pasando una y otra vez las portadas de aquellos vinilos —enormes comparados con los CDs actuales—, mirando si estaba más barato que en Memphis, y al final muchas veces admitiendo que no tenía dinero y que tendría que comprar una copia de segunda mano en Pasa y Mira. Luego cerró Pasa y Mira —incluso tiraron la casa donde estaba y ahora ni siquiera hay un edificio all—- y después Memphis, y ya sólo compraba discos en Discoteca, como he contado por aquí varias veces (La noche americana, Sinfonía de las horas, Avec le Temps, El hombre invisible, Ajuste de cuentas...). Como dije una de esas veces, soy un sentimental y no me apetece comprar los discos en el Carrefour. Pero no me van a dejar más remedio: el otro día pasé por delante de Tipo y vi que también había cerrado, aunque no me dio tanta pena porque se inauguró cuando ya mi adolescencia era sólo un recuerdo.

Leo en la noticia de El Comercio que el encargado y dependiente de Discoteca se llama Kike González y recuerdo que me lo dijo una vez: creo que fue cuando compré tres copias de «Kamikazes enamorados», aunque también es posible que fuese aquella vez que fui a preguntar por «Salitre 48» y me preguntó quién era ese Quique González sobre el que ya le habían preguntado otras personas. Pero me caía bien no por eso, sino porque también me comentó sorprendido cuando compré, antes de que se convirtiese en un superventas, el disco de Bebo y Cigala, que era un gran disco y cuando me hice con el «Tiempo de amar» de Mayte Martín no pudo evitar decirme: «¡Qué bien canta esta mujer!».

Y no todo fueron buenas experiencias: una vez decidí, después de llevar un año escuchándolo en una copia que había hecho de un amigo, «El cantante» de Calamaro, porque quería tener las letras, y me encontré con una edición que no las traía. O el «Avec le Temps» que se me ha rayado precisamente en la canción que más me gusta, la que le da título al disco, y no será porque yo no trate bien a los CDs originales: les doy el mismo trato que si fuesen frágiles vinilos.

Los motivos aducidos para cerrar la tienda son los típicos: las descargas de Internet y el top manta. Yo estoy en contra del segundo y nunca he comprado nada a los vendedores ambulantes, pero he descargado más música de la que voy a escuchar en mi vida. Aunque casi todo lo que me he comprado últimamente ya lo tenía bajado antes, probablemente hay discos que hubiese comprado de no existir la mula... O a lo mejor no: los hubiese copiado, como he hecho toda la vida con las cintas, de mis amigos. Y algunos, como el «Avec le Temps» probablemente no lo hubiese llegado a conocer nunca.

Creo que las tiendas de discos están condenadas a desaparecer o ser un negocio marginal, para coleccionistas. La comodidad del MP3 es insuperable e incluso cuando me compro un disco lo paso a ese formato. La posibilidad, además, de poder acceder a cualquier disco es algo que nunca podrán tener las tiendas físicas, y que sí está al alcance de la mano en Internet, más allá de que además se pueda conseguir gratis, que por supuesto influye. Se ha repetido hasta la saciedad: igual que desaparecieron los vendedores de hielo con la aparición de las neveras, desaparecerán los vendedores de discos físicos. Y nacerán otros oficios y se crearán otros puestos de trabajo: el dinero que antes se gastaba en discos ahora se gasta en móviles. Son otras formas de recibir «la voz que fue a tu corazón».

Hoy me toca a mí devolverle las gracias a Kike González, el empleado de Discoteca, por estar tantos años luchando contra los elementos y amar su oficio más allá de la lógica y el deber.

Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
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Comentarios

Deivid ~ 15-09-2006 17:14:35 #

Aquí en mi pueblo había una tienda de la cadena "Maci Rock"; cerró hace unos años.
Unos pueblos más allá había otra, que también cerró.
Como bien dices, Tipo en Gijón, también cedió...quedan muy pocas!
Yo ultimamente los discos que me compro, como el último de Fito hoy mismamente,me los compro en MediaMarkt,pero porque están realmente baratos. Salitre 48 y Pájaros mojados a 5.95 cada uno...

El nuevo disco de Fito ha salido en 3 formatos, y uno de ellos es "álbum digital", se supone que para descargar por internet, pero aún no he visto dónde ni a qué precio... Me imagino que pronto le seguirán muchos, aunque el precio de casi casi 1 euro la canción que tiene itunes por ejemplo, me parece una burrada. Que un disco de 12 canciones te salga por 12 euros sin libreto, sin caja, sin nada...

Esperan unos años revueltos para la industria discográfica...

Sergio ~ 16-09-2006 12:37:52 #

La última vez que fui a la tienda de discos donde solía ir, la habían reducido a la mitad (la otra mitad del local, al parecer, la habían alquilado). De la mitad que quedaba, más de un tercio estaba vacío. Era muy triste ver que apenas les quedaban discos y que no tenían apenas ninguna novedad. Desde entonces no he vuelto por allí, porque si está cerrada se cerraría también un "ciclo" de mi vida, y no quiero aceptarlo.

Comprar discos en MediaMarkt, Carrefour y derivados no me gusta absolutamente nada. Aunque confieso que, lo poco que compro últimamente, lo hago allí. Hago como Deivid, miro los que ponen a 5.95 y los rescato. Pero no es lo mismo. Ya no puedo preguntar al dependiente qué tal está esa caja pirata de Pink Floyd, ni qué tal suena ese directo con letras japonesas en la portada. Cuando les preguntas por Grateful Dead, la mayoría te responde "¿greiful qué?".

El tiempo de los vinilos queda más lejos todavía. Yo me sigo poniendo el Wish You Were Here, que ya tengo rallado, en el tocadiscos. Tendré que comprármelo otra vez. Y de vez en cuando hecho un vistazo a las portadas de Yes o ELP. Eso ya no me lo quita nadie.

Guillermo Hoardings ~ 17-09-2006 22:41:07 #

Deivid: Pienso como tú en lo del precio de la música digital, que es muy cara. Se supone que la ventaja es que no tienes por qué comprar todo el disco, sino sólo las canciones buenas... Pero al final nos suele gustar tener todo el disco -cuántas veces pasa que aquella canción que al principio no te gustaba acaba siendo de tus favoritas-. Es más, a los que nos gusta enfermizamente la música nos suele gustar tener todas las versiones posibles, y con el jaleo de las reediciones y las distintas versiones ya de salida, se está convirtiendo en un sinvivir.

Sergio: Tu comentario me ha hecho ver un aspecto que nunca he visto comentado cuando se habla de esto de las tiendas de música e Internet: a lo mejor otra de las razones por las que las tiendas ya no son tan importantes es porque antes era uno de los pocos sitios donde podías encontrar gente con tus mismas aficiones; ahora, con la Red, es fácil encontrarse con gente tan rara (o más ;-)) que tú. Si volviesen a hacer "High Fidelity" los protagonistas tendrían que participar en algún tipo de foro de Internet ;-)

Pablo ~ 23-09-2006 12:29:11 #

Compraba a menudo en Discoteca... la verdad es que nunca me gustó Memphis, y el resto de opciones (Carrefour, Tipo...) quedaban para buscar chollos... Me acuerdo de aquellos bonos que daban por comprar un cassete (yo nunca tuve tocadiscos), que canjeabas según los acumulabas.... seguro que aun tengo alguno tirado en algun fondo de armario...
Sabia hace un par de meses que iba a cerrar, porque le hablé con Quique cuando empezaron los descuentos (reconozco que los aproveché bastante...) ¿Que nos queda ahora? Pues poca cosa... La Bomba Records para curiosear en las estanterías, pero sin apenas novedades, y Paradiso para ciertas cosas... (espero que a Paradiso les vaya bien, porque si la cierran si que podemos quedar todos para tirarnos de un puente...).

Sirenita ~ 23-09-2006 13:21:07 #

Yo el otro día descubrí que habían cerrado el Discoteca de Oviedo (hace siglos me dijeron), no sé si aún resiste el de Avilés. Discos me compro pocos porque en el CI están carísimos y el Media y Carrefour me quedan lejísimos, pero por esos precios se me están poniendo los dientes largos y me dan ganas de hacer una excursión para llenar las alforjas.

Es un proceso inevitable. Los tiempos cambian y los nuevos formatos son más prácticos y económicos. Es increíble lo que ha transformado nuestras vidas internet.

Guillermo Hoardings ~ 23-09-2006 18:49:14 #

Pablo: ¡Uff, ya no me acordaba de los bonos, es verdad! :-)

Sirenita: Lo de los discos es una minúscula parte de lo que ha cambiado Internet nuestra vida, no veas el resto de cosas... :-)

Con tempo ~ 24-09-2006 12:35:51 #

Las tiendas de música están desapareciendo (¿cuántas pueden quedar en una ciudad? ¿1?) en beneficio de las grandes superficies.
A las que nos gusta algo más allá del pop o de lo que ponen en la radio cada vez nos quedan menos sitios donde poder acceder a comprar cds. Al fin y al cabo la música más bajada es la más facilona, pero en esa crisis perdemos el resto (los amantes del jazz, de la música clásica y contemporánea, el folk, etc), ya que las tiendas también desaparecen para nosotros, y desde luego lo nuestro no tiene esa presencia en internet.

La gente se ha vuelto burguesa hasta el punto de devaluar el arte y ponerlo en el mismo lugar que en sus hábitos ocupa una big mac del McDonald's.
Esta es la sociedad en la que vivimos, una sociedad atrasada (la más pirata de Europa, y algunos se creen sofisticados por ello, cuando en realidad es una señal de tercermundismo).

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