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Escritos sobre música

La noche en la que canté con Quique González

~ Viernes, 01 de diciembre de 2006 ~

Fue el mismo día en el que asistí al estreno de «Y todo lo demás también», el mismo día en el que vi el histórico concierto de Quique González, Iván Ferreiro, Pereza y Xoel, el mismo día en el que le di una copia del libro de acordes de sus canciones a Quique, el mismo día en el que tuve el privilegio de asistir a una jam session de músicos impresionantes que demostraron que ellos no están en esto por la fama o por la pasta: están porque viven para tocar... Un día con muchas historias que contar.

No sé si las contaré. Pero lo que no puedo callarme es que esa noche canté en el escenario con Quique. La gente que estaba en la sala probablemente tampoco lo pueda olvidar, pero por motivos distintos a los míos... ;-)

Que conste que yo creí que subía a tocar, pero también querían tocar Jacob y Pereira y ya no había más instrumentos, así que Quique casi me obligó a que cantase. Yo decidí que si estaba allí arriba era para pasármelo bien y grité todo lo que pude. Nunca «Hotel Los Ángeles» sonó tan mal. Ni Leiva ni Xoel lo pudieron arreglar... Y yo sigo asombrado de que me hayan dejado estar allí toda la canción con un micro en la mano junto a ellos...

Versión extendida

Bueno, pues voy a contar un poco más, con fotos y con enlaces a YouTube, para que no haya quejas.

Capítulo I: El documental

La cosa empezó con el documental, y empezó tarde: los músicos, que asistieron como invitados, se retrasaron un cuarto de hora. El documental cuenta cómo fue el Laboratorio Ñ. Iván Ferreiro es el que más habla, y a veces dice cosas interesantes y a veces desbarra demasiado. Quique, en su línea, habla poco. Xoel, al que no conocía de nada, me sorprendió: sus palabras me parecieron las más acertadas, transmitían una forma de entender la música, de estar absorbido por ella, que resonaba con la que hay dentro de mí. Hubo un momento en el que se ponía a hablar de los discos de Vinicius y Toquinho en la Fusa y me pareció que era una de las conversaciones que he tenido yo alguna vez (aquí ya conté una vez mi predilección por ese disco). Mientras lo contaba, además, se ponía a tocar las canciones y era como oír a Toquinho. ¿Y esa canción que empezaba diciendo «Quiero ser Caetano Veloso»? ¿Cuántas veces habré pensado exactamente eso? Mucha gente cree que soy un fan exagerado de Quique González porque tengo una página sólo con sus acordes, pero también he echado muchas, muchas horas sacando los de Veloso...

Aparecen también brevemente Rubén y Leiva de Pereza. Tenía ciertos prejuicios contra ellos: sólo los había visto una vez en una entrevista y me parecieron bastante gilipollas. Sin embargo, en la película se mostraban como unos tíos simpáticos que compartían la misma pasión por la música que todos los demás. Uno de los momentos más intensos del documental es cuando se les cae el techo mientras están grabando y se les ve, empapados, ayudando con baldes a achicar el agua.

No había mucha historia en el documental. Simplemente contaban cómo se montó el asunto, movido básicamente por Iván y Quique, y mostraba cómo se iban enseñando canciones unos a otros y cómo compartían la música. Esas escenas de Quique mostrándole unos acordes a Xoel, ambos armados con dos acústicas, me recordaron a esas tardes que pasamos Dani y yo intercambiando y compartiendo canciones...

La primera escena de la película, que se repetía al final, mostraba a Ferreiro diciendo algo así como: «Para entender una canción no hay que saber nada de la vida del artista. La canción te tiene que decir algo a ti, el que la escucha, tiene que sacar algo de ti, y si no, si no sale de ti, no vale de nada.» Tal vez esa fue la reflexión que quiso dejar el director al final: no se trata de escarbar en la intimidad de los intérpretes o los compositores.

Musicalmente destacan las tres canciones que compuso Quique, con letras Bukowskianas (si se puede decir así) y arreglos oscuros, minimalistas y poco convencionales. Como no conozco la obra del resto de músicos, no me quedó claro si las canciones suyas que sonaban también las habían hecho allí, excepto una de Iván que cuenta toda su génesis: como la escribió en diez minutos pero llevaba varios meses con unos acordes que al final cuajaron una noche en Buenos Aires.

Además de los ya mencionados, destacan los músicos que no son cabeza de cartel pero que son igual de importantes: Juan de Dios, teclista de Xoel (entre los dos hacen un divertida parodia de los intérpretes de inglés); Amaro Ferreiro, el hermano de Iván; Karlos Arancegui, el batería; y Jacob, siempre acertado con el bajo, y que tiene una escena en medio de una grabación donde se le ve dirigir un poco al grupo, dando ánimos, de una manera que me gustó mucho. Hay poca presencia argentina: básicamente, que yo recuerde, Pablo Guerra. También aparece brevemente Juan Aguirre, de Amaral, que parece que no se entera mucho pero mete una guitarras muy originales a una versión del «Vidas cruzadas» de Quique. Javier Pedreira creo recordar que no aparece, tal vez porque la película sólo cuenta los primeros días de la experiencia.

En resumen, un documental muy interesante para los que nos interesan los entresijos de la música sin glamour y sin falsos tópicos vacíos de sexo, drogas y rock'n'roll.

Fue una experiencia curiosa compartir la proyección con los músicos protagonistas y ver cuándo se reían de sí mismos. Se marcharon en los títulos de crédito, lo que me impidió a mí ver algunas cosas en las que estaba interesado.

Capítulo II: El concierto

Llegamos sólo 5 minutos tarde al concierto (hay que cenar, aparcar y esas cosas), pero los músicos no tuvieron la deferencia de esperar por nosotros como nosotros esperamos por ellos en la película. Lógico, claro :-)

Cuando entramos debían de estar acabando Iván Ferreiro y Lisandro Aristimuño la versión de «Vidas cruzadas» que se puede ver aquí. Luego se subió Quique para compartir una canción con Lisandro, en lo que fue la tónica de la noche: un continuo subir y bajar de músicos. Aquello no era el típico concierto en el que cada uno toca sus temas, era más bien una fiesta, casi una orgía.

Es imposible recordarlo todo. Tal vez puedan hacerlo alguno de los que lo grabaron: a veces mirabas hacia adelante y veías un montón de cámaras a la vez grabando, y no sólo cámaras de móvil, sino incluso cámaras MiniDV. Este usuario de YouTube ha subido unas cuantas canciones, entre ellas el mejor momento de la noche para mí: «Avería y redención», una canción que ya es un clásico del repertorio de Quique sin siquiera haberlo sacado en disco.

Hubo versiones de los Beatles, los Who («My Generation»), los Kinks («You Really Got Me»), Alaska y Dinarama («Perlas ensangrentadas», genial) y, por supuesto y como gran final, el «Y todo lo demás también» de Calamaro. También hubo canciones conocidas de Quique, Iván, Pereza y Xoel. Quique fue quizás el que más se ciñó al espíritu del Laboratorio Ñ, presentando las tres canciones que compuso allí. Además de «Avería y redención», destaca «Estoy calado»: «Las camareras sueñan con llenar los cines...».

Habría muchas anécdotas que recordar del concierto... Por ejemplo, Quique ayudándose de un atril para cantar una canción de Iván Ferreiro y diciendo: «Es la primera vez que utilizo un atril; no es que no me la sepa, es para asegurar», e Iván diciendo, «No, si queda bien, parece que tiene una partitura o algo así»; o Quique diciendo «Se me han olvidado las gafas de leer, pero he traído las gafas de rock», y sacando sus gafas de aviador... O el final escanciando sidra en el escenario. No me extraña que luego hubiera esos momentos de exaltación de la amistad que proporciona el licor de la tierra...

Hubo sus fallos, momentos en los que no tenían muy claro quién cantaba, pero eran compensados por el buen rollo que se respiraba. Me sorprendieron Pereza: cuando salieron a tocar, supieron acercar al público todavía más al escenario. Me recordaron unas frases de Keith Richards que leí hace poco, algo así como: «Mick knows how to work to an audience»; ellos también lo saben, como demuestra este «Algo para cantar». Y también saben tocar y cantar: me parecieron muy buenas sus armonías vocales y, Rubén, como dice mi colega Dani, es «rock'n'roll», y Leiva demostró que puede tocar la guitarra, la batería y el bajo; sólo esto último no me gustó mucho cómo lo hacía: para ese puesto prefiero a Jacob, que estuvo gran parte de la noche ahí, moviéndose en su esquina como un púgil calentando...

Xoel salió bastante avanzada la fiesta, porque tenía 39 de fiebre, y creo que hizo casi todo versiones. Aún así todo demostró que es un monstruo tocando la guitarra y cantando. También participó Pablo Guerra, Juan de Dios, Karlos Arancegui y Javier Pedreira.

El sonido no fue malo, pero era mejorable: en especial la voz a veces estaba altísima. En cualquier caso, teniendo en cuenta que esto era al menos diez veces más complicado que un concierto normal, con un continuo cambio de músicos, instrumentos, cantantes en los micros... fue muy bueno. El público agotó las entradas, aunque no se estaba nada apretado y daba la sensación de que cabían unos cuantos cientos de personas más. Eso sí, calor hubo mucho. El juego de luces también me gustó. En cualquier caso, dejaros de leer estas chorradas y ved este medley (o popurrí en su versión castiza) que se marcaron: sólo por haber visto ese «Sabor salado» de Los Ronaldos mereció la pena.

Me parece que el concierto duró algo más de dos horas. Luego, tras algunas dificultades, conseguimos pasar al backstage. Allí Quique nos atendió amable como siempre. Me hizo gracia que me repitiera varias veces: «Sé quien eres», imagino que queriendo decir que me reconocía de otros conciertos y no intentando amenazarme... ;-) Le di una copia impresa del libro de los acordes y me abrumó con su agradecimiento. Tengo que decir que a pesar de que he visto a Quique unas cuantas veces (tendría que echar cuentas, pero más de 6) sólo había hablado con él una vez, precisamente para pedirle permiso para hacer una página con sus acordes: aunque me gusta mucho su música, no tengo especial interés en hablar con él después de un concierto; me parece una situación forzada y, de hecho, me encontré bastante fuera de lugar en varias ocasiones, sin saber qué decir porque yo no sé conversar en esas situaciones, y eso que todo el mundo en el backstage fue muy amable, desde Pedreira a Leiva y Rubén (que confirmaron que son muy majos y nada chulos), pasando por Jacob, que no dejaba de decirnos que cogiésemos algo de la nevera y no se quedó contento hasta que fue él mismo a buscarlo... para descubrir que ya no quedaba nada de alcohol :-)

Capítulo III: La jam

Después del concierto fuimos hasta Oviedo a llevar a hacer un servicio de transporte y, a la vuelta, decidimos pasarnos por el Savoy, donde Dani, que les había dicho que fueran por allí (Jacob dijo que ya lo conocía), intuía que iban a estar. Allí nos encontramos con una jam session que era como la continuación del concierto pero más caótica. Hubo momentos de agobio, para qué lo voy a negar, pero sirvió para comprobar una vez más que toda esa gente no está en la música por la pasta o por la fama, sino porque no pueden evitar despegarse de un instrumento; el que sea, como certificó por ejemplo Juan de Dios, habitualmente teclista, tocando el bajo, la batería e incluso cantando en uno de los mejores momentos de la noche: el «Highway to Hell» al estilo Bon Scott. Xoel también tocó guitarra, bajo y cantó, demostrando que 39º de fiebre no son nada. Leiva aporreó la batería y hasta hizo reparaciones de pedal de bombo sobre la marcha...

Y allí ocurrió ese momento en el que Quique me llamó para subir al escenario que ya he contado más arriba. Aquí va una foto del histórico momento:

Cantando con Quique González y Leiva



Obviamente, el que menos pinta de rock'n'roll tiene y que no es ni Quique González ni Leiva soy yo :-) Y aunque no tengo pinta, cuando me subo a un escenario tampoco tengo vergüenza, la perdí en un rock'n'roll...

Epílogo: Hablando solo

Poco después, a las 5 de la mañana y cuando todavía seguía la fiesta, me tuve que ir: tenía que levantarme como muy tarde a las 7 y media... Y, claro, llegué a casa con tal subidón de adrenalina que era imposible dormirme. En mi cabeza no dejaba de sonar esa frase de una de las canciones nuevas de Quique: «Mañana no estaréis aquí», y me decía que él la canta a las chicas del rock'n'roll, pero que es igual de aplicable a los músicos, que se van y nos dejan tan solos como ellos a nosotros.

Y ahora sólo queda una cosa que nos une a los que se van y a los que nos quedamos: un poco de música.

Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
Rock | Comentarios (14) | Referencias (0)

Comentarios

Laura ~ 02-12-2006 09:29:15 #

Y yo voy y me lo pierdo. A esa hora seguía currando. Arggghhh. ¿Hay fotos? ¿Hay grabaciones? ¿Algún youtube?
Me alegro muchísimo por ti. Esas cosas son las que SÍ importan.

albanta ~ 02-12-2006 09:29:16 #

Y yo voy y me lo pierdo. A esa hora seguía currando. Arggghhh. ¿Hay fotos? ¿Hay grabaciones? ¿Algún youtube?
Me alegro muchísimo por ti. Esas cosas son las que SÍ importan.

albanta ~ 02-12-2006 09:32:01 #

Oppss. Mi comentario salió por duplicado, con "mis dos nombres". Sorry. No cargaba ni a la de tres.

vega ~ 02-12-2006 10:58:01 #

habría pagado para ver ese momento. y me apuesto algo a que "Hotel los ángeles" tampoco sonó tan mal...
ah... y como ya podrás suponer conociendo mis tendencias insaciables yo quiero que lo cuentes todo... o casi todo.

David ~ 02-12-2006 14:14:28 #

¿que hubo una jam session despues en el savoy?

Me estoy golpeando la cabeza contra la pared repetidas veces ahora mismo, porque cuando me lo dijeron, no me lo creí.

Sirenita ~ 02-12-2006 14:44:34 #

Eso hay que avisarlo!!! Seguro que hay alguna grabación por ahí, seguro que sonasteis estuependos. Cuenta con pelos y señales. Solo así te perdonaré el no haber avisado.

dani ~ 02-12-2006 15:35:04 #

No sono tan mal,el bateria no era leiva sino el que llevaba Ivan Ferreiro,fue todo muy emocionante,pero guille se merece eso y mas.
Un abrazo

jeguel ~ 03-12-2006 09:47:46 #

Qué grande es la música!!

P.D. Sin palabras, Guillermo. :)

Guillermo Hoardings ~ 04-12-2006 00:52:03 #

Lo primero, disculpad porque bitacoras.com está yendo fatal e imagino que todos sufriréis los mismos problemas que yo.

Albanta/Laura: Ya habrás visto que he puesto varios enlaces a YouTube.

Vega: También he hecho una extensa crónica.

David: Ya ves, parece que no tenían ganas de dejar de tocar. Si vieras como se tiraron a por los instrumentos Jacob y Pedreira...

Sirenita: También hay para ti grabaciones.

Dani: Moló mucho cantar con Quique, pero no es comparable a las sesiones que nos metemos nosotros :-)

Jeguel: Mu grande :-)

sarnina hoardings ~ 04-12-2006 11:08:52 #

hermano, yo también quería haber estado ahí!

Sergio ~ 04-12-2006 21:16:05 #

Llego tarde, pero nunca lo es para darte la ENHORABUENA por ese pedazo de momento de subirte al escenario y ser uno más. Ya me lo imagino: la estrella que llevas dentro salió como una bestia enjaulada. Seguro que "Hotel Los Angeles" sonó mejor que nunca, porque nunca el rock suena mejor que cuando sale del corazón.

¡Un abrazo fuerte amigo!

Guillermo Hoardings ~ 05-12-2006 08:27:40 #

Hermana: No te quejes, que tú ves un montón de conciertos :-)

Sergio: De verdad que mi voz molesta hasta los sordos :-)

Hache ~ 05-12-2006 20:17:55 #


Yo no me fui tan pronto. Quizá por eso el viernes no amaneci hasta las 3 de la tarde y todavia estaba borracho...
Se que te di la turra y aunque cantes mal :P es grande lo que haces x quique.
Un abrazo

Guillermo Hoardings ~ 06-12-2006 20:33:42 #

Hache: No me diste la turra y te agradezco que te acercases a hablar conmigo; si me notaste un poco raro es sólo que soy tímido :-)

Por cierto, ¿qué pasó después de que yo me fuese (casi justo después de cantar con Quique)? ¿Hasta cuándo duró la jam?

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